CIRCUITOS PUMP TRACK

Los Pump Track son circuitos diseñados para recorrerse sin pedalear. Usando los desniveles y peraltes para coger impulso y con la ayuda de unes técnicas especiales de “bombeo” del inglés Pump.

Son circuitos cerrados con una combinación de elementos como dunas, mesetas, rampas y curvas peraltadas que suelen estar asfaltados y que pueden recorrerse fácilmente con bicicletas, patines, skates, scooters…

Son circuitos muy seguros que se pueden disfrutar a todas las edades y con cualquier nivel de habilidad.

Los más inexpertos aprenderán a moverse de forma fluida por ellos, mientras que los más expertos aprovecharan sus estructures para realizar espectaculares trucos.

La característica principal de este tipo de circuito es que están diseñados para conseguir un movimiento fluido y continuo sin necesidad de pedalear o impulsarse con los pies para desplazarse. La idea es coger velocidad mediante movimientos de bombeo aprovechando los desniveles y curvas, conservando e incrementando la inercia.

La práctica en este tipo de circuito nos ayuda a mejorar nuestra coordinación y la habilidad de mantener una velocidad gracias al movimiento del bombeo, que consiste en desplazar nuestro peso en vertical sobre la bici en los momentos claves para conseguir velocidad. Generalmente, realizamos movimientos ascendentes en las subidas y bajamos el peso del cuerpo en las bajadas, para transmitir impulso a las ruedas.

Las curvas peraltadas y cerradas permiten un paso en curva alto y ayudan a tomar confianzas para giros cerrados y con cierta inclinación.

La historia del Pump Track se remonta a las prácticas en circuitos con BMX. Las primeras pistas que encontramos son en Australia y Estados Unidos sobre el año 2000. Y desde ese momento han sufrido una gran expansión por todo el mundo y un creciente número de usuarios

El bombeo (Pumping)

Básicamente consiste en usar el movimiento del cuerpo para generar velocidad sin tener que recurrir al pedaleo. Se basa en un sistema de transmisión del peso en el momento justo. Para ello empujamos con las piernas cargando todo el peso en las partes bajas de los montículos flexionando las rodillas haciendo que la gravedad nos acelere y cargar todo el peso al llegar al punto más bajo. Por el contrario, en las subidas aligeramos el peso y estiramos hacia arriba impulsándonos para ascender. La correcta sincronización entre las ondulaciones del terreno y el movimiento del cuerpo impulsa la bicicleta.

Pasos para bombear

Partimos de una posición con el cuerpo flexionado en posición de ataque. Con las caderas bajas, codos y rodillas flexionados.

Cuando bajamos el montículo, flexionamos las piernas trasladando todo nuestro peso hacia la rueda trasera, preparándonos para que cuando lleguemos al punto más bajo podamos ejercer la máxima compresión usando piernas y brazos. Generando un impulso extra que nos empuja hacia adelante.

En los momentos de subida, extendemos el cuerpo para reducir el peso y no perder velocidad en el ascenso.

Coordinando estos movimientos según se repitan las subidas y bajadas adquirimos cada vez mayor impulso, lo que nos permite fluir por la pista sin pedalear, cogiendo velocidad para poder hacer los trucos que deseemos.

En los saltos debemos flexionar el cuerpo para no perder velocidad en el aterrizaje de manera que amortigüemos la caída sin frenarnos.

Siempre debes buscar la mejor línea para mantener una velocidad elevada.